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miércoles, marzo 01, 2006

 

Una terapia experimental ayuda a recuperar la movilidad perdida

En pacientes que sufrieron un infarto cerebral

Una terapia experimental ayuda a recuperar la movilidad perdida

Se basa en la aplicación alternada de frío y calor en los brazos

Un tratamiento experimental que emplea estímulos termales para rehabilitar miembros superiores en pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular (ACV) ha sido seleccionado como uno de los diez avances más importantes en cardiología realizados de 2005, según la prestigiosa Asociación Americana del Corazón, de los Estados Unidos.
La técnica, que logró una recuperación sensorial y motora en manos y brazos paralizados de pacientes víctimas de ACV, consiste en combinar ciclos de calor y frío sobre los miembros afectados mediante la utilización de dispositivos termales.
"A través de este tipo de estímulos aumentamos la movilidad y la actividad en los músculos de los miembros superiores, logrando también prevenir la aparición de dolores en los hombros y una futura dislocación", declaró en la presentación del estudio su autor, el doctor Fu-Zen Shaw, de la Universidad Nacional Chiao Tung, de Hsinchu, Taiwan.
Según el investigador, existen algunas técnicas de rehabilitación que ayudan a la recuperación motora de brazos y manos deteriorados en pacientes víctimas de ACV, pero las mismas acarrean varias desventajas, como su alto costo, largo tratamiento, o, directamente, su inaplicabilidad en cierto tipo de pacientes.
Del estudio participaron 46 pacientes que habían sufrido un ACV; algunos de ellos fueron sometidos a la terapia estándar de la rehabilitación más el estímulo termal, mientras que el resto recibió una rehabilitación convencional.
Una sesión termal del estímulo consistía en brindar calor-frío y frío-calor de dos ciclos de 20 minutos cada uno, que se alternaban cinco días a la semana durante un mes y medio.
Cada funda termal fue envuelta en dos toallas y puesta sobre las manos y muñecas de los pacientes. El paquete caliente era de 75° centígrados y el paquete frío estaba levemente debajo de cero grados. Las toallas envueltas protegieron la conducción termal para evitar daño instantáneo sobre la piel.
Los pacientes comenzaron a mover la mano de su miembro deteriorado lejos del calor o del frío cuando se sentían incómodos.
El equipo utilizó seis criterios para determinar mejoras o cambios en las sensaciones que experimentaban los pacientes: midió la capacidad de girar la muñeca, de agarrar con fuerza, de generar flexión de la muñeca y de establecer una escala de la función motora conocida como etapa de Brunnstrom.
Después de seis semanas de tratamiento, los pacientes que recibieron el tratamiento termal presentaban una recuperación mayor en cuatro de los seis criterios evaluados, así como una mayor capacidad para agarrar con fuerza y tener más movilidad, comparada con los pacientes que no había recibido estimulación termal.
"No vimos ningún efecto nocivo después del estímulo termal. Es más, se trata de una técnica simple, de fácil uso y barata que genera cambios positivos en un corto plazo", agregó Shaw.

Preguntas pendientes
"La forma de actuar aún es desconocida, pero los autores piensan que la estimulación térmica temprana desencadena la atención en el miembro con defectos, provocando cambios que se observan también en imágenes funcionales del cerebro", dijeron a LA NACION los doctores Pedro Lylyk y José Vila, del Instituto de Neurología Eneri.
Pero resaltaron que, sin embargo, los investigadores no han analizado si los pacientes tenían desconocimiento de la parálisis (anasognosia). "Por eso creemos que el estimulo físico propuesto logra sus objetivos al estimular terminales sensibles del brazo paralizado y ayudando a reconocer la enfermedad -comentaron-. La anasognosia es muy frecuente en los pacientes con ataque cerebral y este aspecto es quizás el lado débil de las conclusiones del trabajo."
Aún así, concluyeron, "el estudio es un hito mas en la utilización de estrategias físicas para lograr cambios biomoleculares, como se ha demostrado con la utilización del frío o calor, estimulación magnética, hipotermia o hiperbaria, en los ataques cerebrales".

Por Víctor Ingrassia
De la Redacción de LA NACION

http://www.lanacion.com.ar/cienciasalud/nota.asp?nota_id=769453
LA NACION | 03.01.2006 | Página 12 | Ciencia/Salud

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