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viernes, marzo 10, 2006

 

Las células inmunológicas ayudan a mantener la renovación de las células del cerebro

Las células inmunológicas ayudan a mantener la renovación de las células del cerebro.

Una manera de desacelerar o demorar la declinación mental finalmente puede ser posible con los nuevos hallazgos de un equipo del Instituto Científico Weizmann, que descubrió que las células inmunológicas contribuyen a mantener la salud cerebral durante toda la vida.

por Judy Siegel Itzcovich

2006-01-17 08:50:00

Una manera de desacelerar o demorar la declinación mental finalmente puede ser posible con los nuevos hallazgos de un equipo del Instituto Científico Weizmann, que descubrió que las células inmunológicas contribuyen a mantener la salud cerebral durante toda la vida. El equipo, encabezado por la Prof. Mijal Schwartz del Departamento de Neurobiología del Instituto de Rejovot, dijo que esas células pueden mantener la habilidad cognitiva y la renovación de células cerebrales. El estudio fue publicado el lunes en la edición de febrero de Nature Neuroscience.
El conocimiento de que el sistema inmunológico contribuye a la renovación de la célula nerviosa tiene potencialmente implicaciones de alto rango para poblaciones de edad avanzada, porque se sabe que el envejecimiento está asociado a una disminución de la función del sistema inmunológico. También está acompañado por una disminución de la formación de células nerviosas nuevas, así como de la habilidad de la memoria. En consecuencia, manipulando y estimulando el sistema inmunológico, se podría prevenir o al menos desacelerar la pérdida de memoria y las habilidades para el aprendizaje asociados con la edad.
Schwartz señala que el rol de las células T del sistema inmunológico no es afectar el nivel de inteligencia o motivación, sino, en cambio, permitir que un organismo logre el potencial total de su capacidad intelectual. “Estos hallazgos”, dice, “dan un nuevo significado a ‘mente sana en un cuerpo sano’. Ellos demuestran que podemos confiar en nuestro sistema inmunológico para mantener la funcionalidad cerebral y de esa manera se abren nuevas expectativas alentadoras para el tratamiento de la pérdida cognitiva”.
Hasta hace poco, se pensaba que los humanos nacían con un número fijo de células nerviosas en el cerebro y que estas células gradual e inevitablemente degeneraban y morían con el paso de la vida. Se creía que las células nerviosas del cerebro no podían ser reemplazadas.
Esta teoría fue desaprobada cuando los investigadores descubrieron que ciertas regiones del cerebro adulto, en realidad, retienen la habilidad de apoyar y promover la renovación celular (neurogénesis) durante toda la vida, especialmente bajo condiciones de estimulación mental y actividad física. Una de esas regiones es el hipocampo, que es responsable de ciertas funciones de la memoria. Pero es aún desconocido cuál es el comando que conduce a que se inicie la neurogénesis.
El sistema nervioso central (SNC), que comprende el cerebro y la médula espinal, ha sido considerado durante muchos años “una ciudad prohibida” en la que se le niega la entrada al sistema inmunológico, mientras que la actividad del sistema inmunológico es percibida como una posible amenaza para las complejas y dinámicas redes de células nerviosas. Además, las células inmunológicas que reconocen los propios componentes del cerebro (células autoinmunológicas) son vistas como un verdadero peligro, porque pueden inducir enfermedades autoinmunológicas, enfermedades en la que el cuerpo ataca a sus propias células. De modo que, aunque las células autoinmunológicas son a menudo detectadas en el individuo sano, su presencia allí es percibida como resultado de una falla del cuerpo para eliminarlas.
Pero el grupo de Schwartz, que incluyó a los estudiantes de grado Yaniv Ziv, Noga Ron y Oleg Butovsky, al ex estudiante de grado Dr. Jonathan Kipnis y a la Dra. Hagit Cohen de la Universidad Ben Gurión , demostraron que estas células inmunológicas tienen la habilidad potencial , si sus niveles son controlados, de combatir condiciones debilitantes degenerativas que pueden afectar al SNC, tales como las enfermedades de Alzheimer y Parkinson, el glaucoma, la esclerosis lateral amiotrófica (mejor conocida como enfermedad de Lou Gehrig) y la degeneración nerviosa que resulta del trauma o del ataque cerebral.
En su investigación anterior, Schwartz y su equipo demostraron que la células T que apuntan a los componentes ONS no atacan el cerebro pero reclutan la ayuda de las propias células inmunes residentes en el cerebro para combatir con seguridad cualquier secreción de sustancias de los tejidos nerviosos dañados. En el nuevo estudio, ellos demostraron que las mismas células inmunes pueden también ser los actores principales en el mantenimiento del mantenimiento del cuerpo de un cerebro normal y sano. Sus descubrimientos los llevaron a sospechar que el rol primario de las células T, que reconocen las proteínas del cerebro, es posibilitar que las regiones “neurogénicas” del cerebro formen nuevas células nerviosas y mantengan la capacidad cognitiva del individuo.
Anteriormente se había informado que las ratas criadas en un entorno con rica estimulación mental y oportunidades para la actividad física exhibían una creciente formación de células nerviosas en el hipocampo. En el presente trabajo, los científicos demostraron por primera vez que la formación de esas nuevas células nerviosas después del enriquecimiento ambiental está ligada a la actividad inmunológica local.. Para averiguar si las células T juegan un rol en este proceso, ellos repitieron el experimento usando ratones con severas deficiencias inmunológicas combinadas (ratones SCID) que carecían de células T y de otras células inmunológicas importantes. Significativamente, se formaron menos células nuevas en esos ratones.
Repitiendo el mismo experimento, esta vez con ratones que tenían todas las células inmunológicas importantes excepto las células T, ellos encontraron nuevamente una deficiencia en la renovación de las células cerebrales, confirmando que las células T faltantes eran un requerimiento esencial para la neurogénesis. Ellos observaron que las células T específicas que ayudan en la formación de las neuronas nuevas eran las que reconocían las proteínas CNS. Para respaldar sus observaciones los científicos inyectaron células T en ratones inmunodeficientes para completar sus sistemas inmunológicos. El resultado fue que la renovación de células en los ratones inyectados fue parcialmente restaurada, un descubrimiento que apoyó su teoría.

Jerusalem Post - El Reloj.com

Fuente: http://elreloj.com/article.php?id=16652

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